¿Por qué cambiar de trabajo?, por Robert Safdie | Vistazo

¿Por qué cambiar de trabajo?, por Robert Safdie

Vida moderna

¿Por qué cambiar de trabajo?, por Robert Safdie

Por Robert Safdie / [email protected] Miércoles, 05 de Julio de 2017 - 16:35

Los Talentos Humanos que cambian de empleo pueden clasificarse en 3 categorías.

Los que, por considerar que su sueldo es insuficiente, lo hacen cada vez que se le presenta una mejor oferta de ingreso: ellos son los mercenarios.

Los que lo hacen por sentirse frustrados, en el afán de alcanzar la realización laboral por no haber obtenido el reconocimiento de su valor profesional y personal o por deber aguantar malos tratos en un ambiente ingrato: ellos son los sacrificados.

Los que lo hacen por no dejarse dominar por el fantasma de la estabilidad laboral, por buscar siempre oportunidades de progresar, conocer más y escapar a la rutina de hacer siempre lo mismo en las mismas condiciones: ellos son los sabios.

Peter F. Drucker, considerado como el padre de la gerencia moderna, afirmaba: ‘’Antes, un Talento Humano se preocupaba por estar preparado para un próximo ascenso, pero hoy se pregunta: ¿Qué mas debo aprender para decidir cuál será mi próximo trabajo?

Los tiempos han cambiado, Drucker sentenciaba: ‘’ hoy, no se puede diseñar una vida en base a una organización temporal”.

Pretender desempeñar toda una carrera en la misma empresa ya no es, necesariamente, un logro o un motivo de gloria porque, además de implicar, a veces, sacrificios, provoca el error de no tomar en cuenta interesantes oportunidades que no volverán a presentarse.

Cambiar de empleo es una decisión personal

En más de 50 años de trayectoria profesional, cambié ocho veces de empresa y lo hice, solamente, por dos razones: porque un techo me impedía crecer o por no aceptar tratos gerenciales impropios, circunstancias y prácticas todavía vigentes, en algunas compañías y negocios, en particular de estructura familiar.

Lo curioso es que mis allegados  ‘’conservadores‘’ siempre estuvieron en contra del cambio para, según ellos, no arriesgar mi estabilidad laboral, cuando la realidad era que daban más importancia a mis ingresos que a mi felicidad.

Así que, después de evaluar detenidamente las alternativas, cada vez que cambié, me fue muy bien y, hoy, puedo mirar por encima de mi hombro, sin remordimientos.

Aclaro que mi propósito no es el de incitar al cambio o convertirlo en un hábito. Obviamente, si no hay razones imperativas que lo justifican, si las condiciones en las cuales se labora son, por los menos, normales y si la cultura empresarial contempla, espontáneamente, los reconocimientos que sus colaboradores se merecen, ¿Por qué cambiar?

Pero si deciden elegir una nueva empresa, tengan claro que, hoy, lo más importante no es ‘’ qué voy hacer ‘’ ni ‘’cómo y dónde lo hare ’’ sino ‘’ con quién lo voy hacer”.

Porque la calidez en las relaciones interpersonales y el respeto mutuo de la autoestima son los principales componentes de un ambiente donde da gusto laborar.

Al fin y al cabo, lo imprescindible es ‘’ jamás dar algo por definitivo ‘’, autoanalizarse permanentemente y tomar, sin titubeo, las decisiones que harán de su vida profesional ‘’ algo que valga la pena vivirse ‘’.

Solamente así, alcanzarán lo que todos anhelan: la paz interna, en lugar de quedar encerrados en sus propias frustraciones y eludir problemas, amparándose en falsas esperanzas.

En uno de sus monólogos, Facundo Cabral decía ‘’…la vida es movimiento constante y el que no puede arriesgarlo todo, no puede ganar nada”.

 

*Robert Safdie / [email protected]

Autor del libro ‘’ ¡ Aquí mando yo ¡. Reflexiones sobre la felicidad laboral.’’